Juego de la pelota _ símbolo de la vida, muerte y reencarnación
El llamado por los mayas "pok-ta-pok" o más correctamente "pokolpok" y por los aztecas "tlachtli", es un antiguo juego de pelota cuya práctica se remonta a unos 3.500 años en el pasado y ha sido considerado como antecedente del fútbol.
En Chichén Itzá se encuentra la cancha más grande de todo Mesoamérica. Mide 550 pies de largo. Las canchas del juego fueron construidos en forma de “I” mayuscula con dos muros uniformes de 25 pies de alto que formaban los lados. Las paredes estaban cubiertas de enjare, al igual que el piso, y tenían dibujos de dioses y demonios mayas. En la parte más alta se encontraban dos aros, uno en cada pared.
La pelota, elemento clave del juego, era fabricada de la siguiente manera: el látex recogido del árbol conocido como Castilla elástica era mezclado con el jugo de la planta del guamol. La mezcla se transformaba en hule para formar las pesadas bolas que tanto impresionaron a los españoles.
La pelota reviste una gran importancia debido no solo a su necesario uso, sino a que los pueblos mesoamericanos se adelantaron 3.500 años al descubrimiento del uso del hule con látex para la fabricación de la goma que tan utilizadas es actualmente.
Dos equipos de uno a siete jugadores, con un juez, se enfrentaban en una cancha larga dividida en dos. Lanzando directamente o haciendo pases, una pelota de hule no vulcanizado de unos tres kilos debía ser tocada por alguna parte del cuerpo o implemento permitido (mazo, guante, cadera, mano, antebrazo, etc.). Los tantos se obtenían cuando la pelota se recogía o golpeaba por el equipo contrario con una parte del cuerpo no autorizada o cuando la pelota era muerta o perdida. Patear la pelota con el pie suponía que el equipo contrario lograba obtener de 1 a 4 rayas (tantos que eran convenidos previamente) y la posesión de la pelota. Como era excepcional pasar la pelota por el aro, cuando esto se lograba se ganaba el juego y el jugador que lo conseguía era agasajado con premios y honores.
Los jugadores utilizaban, para protegerse de los golpes de la pelota, una falda hecha de cuero de venado, algodón, cestería o madera, que era sujetada por un fajado que servia para dar macicez a las caderas. Los codos y las rodillas se protegían con rodilleras y los pies generalmente iban desnudos o con tobilleras para evitar alguna desgarre o luxación.
Prevalece la discusión de si se sacrificaba a algún jugador de pelota e incluso si era el que ganaba o el que perdía o si la cancha se utilizaba para ceremonias asociadas a la guerra, como la muerte de prisioneros. Lo que sí está claro es que el juego de pelota simbolizaba la lucha entre las fuerzas opuestas del universo, la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. La pelota en constante movimiento representaba al movimiento de los astros y las fuerzas de la creación.
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