En la cultura Maya el jaguar era denominado Balaam o Chac y era símbolo de poder.
La gente que utilizaba vestimentas de jaguar era una persona con autoridad en la sociedad, por lo general representada en los códices.
El Dios del Sol se transformaba en jaguar para poder viajar durante la noche por el mundo de los muertos.
La piel moteada de este bello felino representaba las estrellas.
Las ruinas Mayas de Yucatán presentan elaboradas imágenes de jaguar.
Para los Mayas el sol jaguar dominaba la noche y el día. Al caer la tarde y durante toda la noche luchaba contra Xilbalban, el inframundo, venciéndolo y saliendo una vez más al día siguiente.
Una historia Maya dice que el final de la tierra vendrá cuando los jaguares asciendan del inframundo para devorar el sol y la luna y tal vez el universo... y un eclipse será una muestra del evento final.
La palabra Chilam se aplicaba a una clase de sacerdotes que eran oráculos, adivinos y profetas, mientras que la palabra Balam, traducida como Jaguar, indicaba algo misterioso y oculto.
Muchas leyendas mayas rodean al jaguar y una de ellas es la siguiente:
Cuando Dios creaba al hombre a partir del lodo, el jaguar curioso observaba. Entonces Dios, que no quería que supiera que hacía, lo mandó traer agua en una jícara con hoyos que nunca se llenaría. Pero una rana le explicó como taparlos con lodo.
Cuando el jaguar regresó, Dios ya había hecho 13 hombres, 12 armas y estaba en proceso de hacer 1 perro.
El jaguar exclamó "ese animal se ve delicioso" y Dios respondió " el perro es para servir al hombre y el arma para enseñar respeto al jaguar"
El jaguar mostrando superioridad exclamó que el perro aun era sabroso. Entonces Dios hizo que el hombre lo hiriera en una pata con su arma. Aún así el jaguar decía que el perro se veía delicioso. El hombre mandó al perro a corretear al jaguar, quien se subió a un árbol para escapar, pero el hombre lo hirió nuevamente. Así fué como el jaguar aprendió a respetar y dejar en paz al hombre.
El jaguar
“Viejo habitante de nuestro continente, el jaguar pasó del Viejo Mundo a América a principios del Pleistoceno, hará cosa de 850 mil años. Es decir, que el jaguar pobló el continente americano mucho antes de que lo hiciera el hombre, cuya antigüedad apenas se remonta a 30 o 40 mil años. Sin embargo, desde un principio el hombre tuvo temor y admiración por un animal que era sinónimo de valor y fiereza. No por otra cosa lo incorpora en sus mitos y lo considera corazón de la montaña o el devorador de corazones”.
Eduardo Matos


