
Los mayas y los astros
Abro__ mi __corazón,
despierto mis sentidos,
suelto mi imaginación,
saludo_ a_ Hunab'ku,
el Dios mítico y creador del_ universo,
y pido ser guiado hacia el camino
sagrado de los mayas
La estrella fija
Lo que sí está claro es que los sacerdotes mayas vivían pendientes de las variaciones experimentadas por estrellas y constelaciones, pues cualquier perturbación del orden celeste era interpretada como una advertencia de los dioses. En un cielo que en cualquier momento podía venirse abajo y aplastar la tierra, las mutaciones aparecían a ojos de los mayas como detestables. A ello se debe el gran aprecio que sentían por la estrella polar, a la que denominaban La Gran Estrella "Xaman Ek", dado que es la única fija y que señala al norte, de donde procede la luz y las fuentes de la vida, permanentemente. Su posición era utilizada, al igual que en el Viejo Mundo, como guía para viajeros y comerciantes.

Cosmología
Los mayas creían que había trece cielos dispuestos en capas sobre la tierra y que eran regidos por sendos dioses llamados Oxlahuntiku. La tierra se apoyaba en la cola de un enorme cocodrilo o de un réptil monstruoso que flotaba en el océano. Existían nueve mundos subterráneos, también dispuestos en capas y regidos por sendos dioses, los Bolontiku.
Los libros del Chilam Balam exponen predicciones acerca de ciclos de destrucción y renacimiento. También en el Chilam Balam se dice que en 1541 llegaron los dzules, los extranjeros. Hasta ese momento estaba medido "el tiempo de la bondad del sol y de la celosía que forman las estrellas, desde donde los dioses nos contemplan", pero llegaron los dzules y lo deshicieron todo.

El calendario maya
El calendario solar maya era más preciso que el que hoy utilizamos y su exactitud se debe a los conocimientos científicos de tipo astronómico y matemático en los que está basado. Todas las ciudades del periodo clásico están orientadas respecto al movimiento de la bóveda celeste. Muchos edificios fueron construidos con el propósito de escenificar fenómenos celestes en la Tierra, como El Castillo de Chichén Itzá, donde se observa el descenso de Kukulkán, serpiente formada por las sombras que se crean en los vértices del edificio durante los solsticios. Las cuatro escaleras del edificio suman 365 peldaños, los días del año. En el Códice Dresde y en numerosas estelas se encuentran los cálculos de los ciclos lunares, solares, venusianos y las tablas de periodicidad de los eclipses.
El calendario maya consistía de tres diferentes cuentas de tiempo que transcurrían simultáneamente:
-el Sagrado o Tzolkin de 260 días: cuenta el tiempo en ciclos de trece meses de veinte días cada uno. Llamaban a sus días y meses con los nombres de varias deidades.
-el Civil o Haab de 365 días: sorprendentemente semejante con nuestro calendario gregoriano. Mide el año solar dividiéndolo en 18 meses de 20 días cada uno. Los últimos 5 días del año, llamados "Uayeb", no tienen nombre y se consideraban nefastos, vacacionales y excluidos de los registros cronológicos, aunque eran fechados.
-la Cuenta Larga o Kahtun de 144000 días: era usado para registrar hechos históricos importantes y para profetizar el futuro distante.
