Los mayas no sólo contaban con los dedos de las manos, sino también con los de los pies y gracias a ello inventaron un curioso sistema vigesimal constituido por los números del 0 al 19.

Utilizaban un punto por cada uno para indicar los números del 1 al 4, una raya horizontal para el número 5, dos superpuestas para el 10 y tres para el 15. Con los puntos correspondientes situados en la parte superior de la raya o rayas se complementaban los números del 6 al 19. Por ejemplo, el número 6 se representaba con una raya (5) y un punto (1) sobre ella; el número 17, con tres rayas coronadas con dos puntos, etc. A partir de estos simples elementos podría cifrarse cualquier cantidad. Pero a ello debemos añadir uno más: el cero, que en los códices aparece como un caracol y en las estelas y monumentos como una flor o parte de ella.

Otro sistema maya más complejo para escribir números era el empleo de cabezas humanas con ciertos detalles que las diferenciaban.

El cero maya
¿Es la invención del cero, con toda la carga filosófica y matemática que contiene, una primicia mundial de los mayas?
Aunque se trata de una cuestión escurridiza por falta de pruebas suficientes, los restos arqueológicos descubiertos hasta ahora así parecen confirmarlo. Según indican Juan Tonda y Francisco Noreña, expertos en el conocimiento matemático maya, el cero hindú más antiguo es del año 604 d.C. y procede de una inscripción de Camboya, en Indochina. La aparición del primer cero en India, no se da hasta el año 873 d. C., si bien hay referencias literarias a la utilización del cero más antiguas que las fechas mencionadas. Pero los ceros esculpidos más antiguos del mundo, en los que aparece representado como una flor, provienen de la estela maya 18 de Uaxactún, fechada del año 357 d.C.

En Europa el cero se conoció en la Edad Media gracias a los árabes, que lo habían traído de India pasado ya el Período Clásico de los mayas.

Aritmética

Veinte dedos y un caracol