Pintura

En el período Posclásico Tardío los temas cambiaron debido al auge del comercio y se asociaron con ritos adivinatorios. En este período se acostumbraba a repintar las fachadas con colores vivos, relacionados con puntos cardinales o deidades. Lo mismo ocurría con los interiores, en los que se retocaban los murales ya existentes o se les sustituía con nuevos diseños y temas, tal vez conmemorativos del "katún" (período de tiempo entre los mayas).

Los pintores mayas desarrollaron un método artificial de obtención de pigmentos para utilizarlos en combinación con minerales (azurita y malaquita) que importaban a través de una amplia red comercial. Algunos colores se obtenían con facilidad. El blanco de cal se lograba quemando ese material, pero la obtención de otros colores era más costosa. El más difícil de conseguir era el azul maya (turquesa), que se producía con una mezcla de arcillas (montmorilonita o atapulguita) y material vegetal (índigo), y cuyo uso se relacionaba con temas religiosos. Los colores eran ricos en matices y tonos, y se aplicaban a los objetos con naturalidad, copiando los reales de la piel y atuendos.

Se ha comprobado que los murales se pintaban cuando la preparación del aplanado había fraguado. A esta técnica se le denomina "fresco seco", pues, a diferencia del verdadero "fresco", la preparación no absorbía el color y al secar no quedaba impregnado, manteniéndose sobre la superficie.

En cuanto a la ejecución de los diseños, es probable que el trazo inicial lo realizara un maestro, que concebía la composición general y posteriormente encomendaba a algunos ayudantes la aplicación del color, que corregía con el trazo final. En otros casos, las tareas se distribuían entre varios pintores especialistas.

Los colores mayas

Tenían una extensa paleta de colores, entre los que abundaban los rojos y verdes con sus respectivas tonalidades oscuras y claras. Otro color básico era el amarillo, que también usaban para hacer combinaciones. Parece que nada más tenían un azul, pero obtenían varios efectos según el fondo sobre el cual lo aplicaban. El negro servía para delinear. Los colores eran de origen vegetal y mineral y se utilizaban en las pinturas y estucos con ciertos simbolismos cromáticos. Oficios, sexos, rangos, dioses y hombres tienen en la pintura maya su color particular:

Color de los vivos, de la sangre y la carne, como también del sol naciente. Representa al este.
Color de los muertos y de las serpientes vinculadas al submundo de los nueve infiernos. Asociado al sur.
Poniente, oscuridad y noche. Color de los malos augurios, de lo desconocido y de las desgracias.
Color del norte, de la luz y de los líquidos que dan vida, como el semen y la leche materna.
Color del centro, del hombre como eje del mundo, de la Tierra como dadora de frutos vegetales.
El color reservado a los dioses y con el que se representaban también los trece cielos.