Gran parte del misterio que envuelve al mundo de los mayas se debe a la destrucción de su legado por parte de los efectos de la conquista de los españoles. Éstos quemaron los códices e implantaron una cultura y religión que no permitía aprovecharse del saber anterior, atesorada en siglos y permeable a los debatares militares y políticos, creando la más asombrosa y avanzada cultura de la antigüedad de América.

Los orígenes de la civilización maya vienen derivados de la fértil cultura Olmeca, que estuvo diseminada a lo largo del altiplano mexicano y las costas del pacífico durante el primer milenio a.C. Sus inicios fueron coetáneos con varias culturas como la de Teotihuacan, llegando a su apogeo en el período clásico, entre el 250 y el 950 d.C. Controlaban una zona inmensa que cubría lo que hoy es Guatemala, Belice, parte de Honduras y el Salvador, además de los estados mexicanos de Chiapas, Tabasco , Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

Los mayas crearon ciudades estado dirigidas por gobiernos hereditarios que a menudo estaban en conflicto entre si. Su floreciente economía, basada en una agricultura intensa y en el comercio de bienes como el jade, cacao, fríjol, obsidiana, plumas y algodón estimuló la rápida multiplicación de centros urbanos comunicados por una eficaz red de caminos, los sacbes.

Su organización social se fue haciendo compleja a medida que crecían; a la cabeza estaba el soberano que detentaba el poder político y militar y era el responsable del bienestar espiritual de la comunidad. La sociedad estaba rígidamente divida por jerarquías; sacerdotes y nobles en la cima, luego guerreros, mercaderes, artesanos, agricultores y, por último, los esclavos.

Las ciudades se construyeron en torno a monumentales centros ceremoniales, mercados y grandes edificios públicos destinados a la administración. Algunas de estas ciudades, entre otras, Tikal, Copan, Palenque, Piedras Negras, Mirador, Calackmul, llegaron a tener poblaciones de decenas de miles.

Los templos y palacios se construían en piedra frecuentemente enlucidos, pintados de rojo o blanco y decorados con bajorrelieves estucos y frescos. Los mayas nunca construyeron un verdadero arco y en consecuencia utilizaban una bóveda falsa en la que superponían las piedras hasta juntarlas. Tampoco utilizaron la rueda, sobre todo, por que no tenían animales para tirar de los carros: los bueyes y los caballos fueron introducidos más tarde, con la conquista española.

Los mayas desarrollaron el sistema más sofisticado de escritura de la América precolombina y su conocimiento de las matemáticas les llevo a descubrir el número cero y una asombrosa comprensión de la astronomía y los calendarios, que sorprende aún en la actualidad a los científicos.

A pesar de su básica uniformidad cultural, las ciudades más importantes desarrollaron sus propios estilos arquitectónicos y figurativos reflejando con ello su independencia militar y económica frente a las otras ciudades estado.

Los grandes centros mayas de la época clásica empezaron a caer en decadencia sobre el año 900 d.C. y en un lapso de 100 años fueron abandonados. El abandono sigue siendo un misterio, no obstante, se piensa que fue por epidemias, hambrunas causadas por la excesiva explotación de las tierras y el cambio climático que provocó deforestación.

Casi al mismo tiempo en las tierras del norte del Yucatán florecieron nuevas ciudades, por lo que la civilización maya vivió una segunda etapa de esplendor. En Uxmal, Chichén Itzá, Sayil, Edzna y en otras muchas ciudades, las artes y la arquitectura alcanzaron un extraordinario nivel de refinamiento, denominado estilo Pucc. Sin embargo este florecimiento fue breve, ya que ese mismo siglo la península del Yucatán fue invadida por los Itzaes: pueblo emigrante de origen tolteca del centro de México. Los invasores estaban fuertemente militarizados e instituyeron el culto de la serpiente emplumada (kukulkan), los sacrificios humanos masivos y formas artísticas diferentes. Esto ultimo se aprecia en Chichén Itzá: en el castillo, en el templo de los guerreros y en el campo de pelota, el más grande del las tierras mayas.

En el siglo XI Chichén Itzá tenia la hegemonía del Yucatán. Pero siguiendo los pasos de otros liderazgos como los anteriores de Tikal, Calackmul, una liga de ciudades lideradas por Mayapan, la reemplazaron.

Los españoles conquistaron México en el 1526 y subyugaron a todo el mundo maya, mientras quienes huyeron y se internaron en el Peten, resistieron hasta el 1697.

Hoy sobreviven unos tres millones de mayas, divididos en 28 diferentes grupos lingüísticos.